martes, 16 de julio de 2013

Medias de Cristal. Segunda parte.

Los años cuarenta fueron, sin duda, tiempos difíciles.



Mientras que en España acababa de terminar la guerra civil, la Alemania de Hitler ponía en marcha los tanques y bombardeos.

Europa, la vieja Europa, se vio obligada a sufrir el racionamiento.






Así las cosas,  a colación con el tema que nos ocupa o con la moda..., las francesas, por ejemplo, no podían disponer de más de tres metros de tela. Hecho que generó el que activaran la creatividad.




Es en estos momentos de carestía cuando la falda se acorta, y es bastante posible que fuera debido al racionamiento y a la escasez de tela.




Las medias, a su vez, son consideradas un bien preciado. Tanto es así que, un par de medias en Francia, sólo pueden conseguirse en el mercado negro o a través de relevantes influencias.

Y tampoco hay zapatos; aunque, aquí también, la imaginación se pone en marcha; ya que, en vez de suela de cuero o de goma, se utiliza como tal el corcho o la madera, dando como  resultado la invención de los famosos zapatos topolinos.






Los alemanes, por su parte,  no prestan demasiada atención a estas futilidades; pero  no por ello se apoderan de los pocos pares de medias de seda disponibles para poder financiar sus noches de amor en la capital francesa.



En cuanto a la Du Pont, tras el ataque a Pearl Harbour, el 7 de diciembre de 1941, y para desespero de las mujeres americanas, ésta decidió dedicar sus fábricas de nylon enteramente a la elaboración de paracaídas, cuerdas, tiendas de nylon y otros enseres militares; con lo que las americanas también tendrían su período de escasez, con una duración hasta bien acabada la guerra.




Famosa es esta década en el que muchas mujeres acaban adoptando nuevos rituales y se les enseñan cómo pintarse una raya en las piernas desnudas, para que parezca que se llevan medias.




El pintado, o maquillaje de las piernas, se convirtió en algo tan habitual que, las pocas revistas femeninas que sobrevivieron, enseñaban a sus lectoras un sistema para que, de una forma rápida y cómodamente, pudiesen pintarse la raya vertical, en la que se unía el tobillo con el final del muslo; tratando de evitar, en la medida de lo posible, un torcido o una desviación irreparable.






Hasta aquí por hoy... Pero no sin antes invitaros a ver este simpático vídeo y os emplazo para la próxima entrega en la que se hablará de la importancia de las medias de cristal en los años 50.

Os espero.



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